Los mejores consejos financieros después de los 40 años
A partir de los 40 la jubilación deja de ser abstracta. Estos son los pasos que de verdad marcan la diferencia, empezando por revisar tu plan de pensiones.
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Por qué los 40 lo cambian todo
A los 40 la jubilación deja de ser una idea lejana y se convierte en una cuenta atrás. Todavía quedan dos o tres décadas de trabajo por delante, tiempo suficiente para que las decisiones que tomes ahora tengan un efecto enorme gracias al interés compuesto, pero ya no tanto como para permitirte ir improvisando. Es la edad en la que conviene parar, mirar los números con calma y poner orden.
En mi experiencia asesorando, quienes llegan a la jubilación con tranquilidad no son los que más ganan, sino los que a tiempo revisaron lo que tenían y corrigieron lo que no funcionaba. Estos son los puntos en los que merece la pena centrarse.

Revisa tu plan de pensiones
Este es el punto que más decisiones cambia y, paradójicamente, el que casi nadie mira. La mayoría de la gente contrató su plan en la oficina del banco, lo dejó ahí y no ha vuelto a abrirlo. Conviene fijarse en dos cosas.
La rentabilidad
Saca el extracto y compara lo que ha rendido tu plan en los últimos cinco y diez años con la media de su categoría. Muchos planes que colocan las entidades apenas baten la inflación, y eso significa que tu dinero pierde poder adquisitivo año tras año. Si el tuyo lleva tiempo por debajo de la media, no es mala suerte: es el producto.
La fiscalidad y las comisiones
Una comisión de gestión alta se come una parte considerable del rendimiento a lo largo de veinte años, aunque parezca pequeña en el extracto anual. Revisa también cómo te conviene rescatarlo llegado el momento, porque el plan tributa como rendimiento del trabajo y la forma de cobrarlo influye mucho en lo que acabas pagando a Hacienda.
Si los números no salen, recuerda que un plan se puede traspasar a otro sin coste fiscal ni tributación por el camino. No estás obligado a quedarte donde estás solo porque ahí lo abriste.

Reduce tu deuda antes de jubilarte
A medida que se acerca la jubilación, llegar a ella sin deudas es uno de los mayores alivios posibles. Empieza por lo que más intereses te cobra (tarjetas y préstamos personales) y deja para el final la hipoteca. Cada euro de deuda que canceles es un gasto fijo menos cuando tus ingresos pasen a depender de la pensión.
Mantén un colchón para imprevistos
Un fondo de emergencia evita que un susto (una avería, unos meses sin ingresos, un gasto médico) te obligue a rescatar el plan de pensiones en el peor momento o a endeudarte. Una referencia razonable es tener entre tres y seis meses de gastos en una cuenta de fácil acceso, separada del dinero del día a día.
Ahorra de forma constante, no a base de arreones
Más que hacer una aportación grande a final de año por la desgravación, lo que construye un buen plan es aportar de manera regular y sostenida. Fija una cantidad mensual realista, automatízala y revísala cuando mejore tu situación. La constancia, sumada a los años que aún tienes por delante, hace casi todo el trabajo.
Por dónde empezar
De toda esta lista, hay un paso que puedes dar hoy mismo y que no cuesta nada: sacar el extracto de tu plan de pensiones y mirar de verdad qué rentabilidad ha tenido y qué comisiones te cobran. Si no te convence lo que ves, ese es el momento de plantearte si te interesa moverlo a un producto más adecuado. El resto de decisiones financieras importan, pero esa es la que suele dejar más dinero sobre la mesa.
